Adiós

Es difícil aceptarlo, tengo que creer que es para el bien de ambos. Pero aun no puedo, porque la nostalgia es mucha y mi tristeza magna. Me duele, me calan mis lágrimas, me entra la desesperación y me confundo. Me haría sentir mejor saber que no soy la única que sufre por sus errores y por estas lecciones de vida tan sabias pero tan duras. Deséame suerte, ánimo y paz. Recuérdame con cariño y jamás con rencor, si estuviste en mi vida, se que Dios te escogió y que en ese lapso cumpliste tu misión, de darme esperanza y alimentar mi vida con amor. Sanémonos pues. Expresándote esto, estoy dando mis primeros pasos en un camino que me aleja de ti pero es necesario. Nos vemos del otro lado, cuando al fin nuestros corazones hayan sanado y solo queden sonrisas por los recuerdos bellos y no más lágrimas, ni ningún rastro de lo malo.

¿Quién soy?

Soy: insoportable, chiple, pesimista, irónica, llena de sarcasmo, idealista, sensible, pensadora en exceso, exagerada por naturaleza e irrespetuosa. Tengo un tatuaje en la cadera, tengo una obsesión enferma por los libros y los zapatos. Digo la palabra "puerco" mínimo 3 veces al día. Odio la injusticia, la falsedad, la ignorancia por elección y la mediocridad. Soy intolerante a la lactosa y al chocolate, vivo en contradicción. Escribo poemas y prosa de madrugada, dibujo arte abstracta, tomo fotografías cuando tengo ganas o ando de viaje. Viajo mínimo dos veces al año. Bailo belly dance en mi cuarto frente al espejo. Hablo con mi hermana a diario. Duermo y despierto con mis perros. Me enfermo mucho. Ya no lloro tanto. Aun no entiendo mi sentido del humor. Me río sola y lloro cuando río mucho. Me encanta el existencialismo, si estuviera vivo, me casaba con Nietzsche. Tengo una estatua de Sócrates. Cuando escucho a Frank Sinatra pienso en Nueva York. Tengo más pinturas que amigos y más vestidos de los que debiera. Disfruto más la tele cuando la veo sola. Comparto mis sentimientos muy rara vez y soy desconfiada. Amo a los bebes, ya de niños, dependiendo de los padres, me suelen caer mal. Estoy aprendiendo a vivir y a crearme en el proceso. Me falta mucho....

Melancolía


Es nostálgico recordar una historia que es incompleta y se escribe a ciegas
Oigo colores, huelo sonidos, vivo el pasado y sueño contigo
Estoy despierta
Veo el pasado en mi memoria, pedazos de retratos en cámara lenta
Hoy extraño al ayer que se fue y me dejo con ganas de más y sin respuestas
Mañana a crear mi pasado y aun más melancolía
Hoy recuerdo lo que aun no ha sido con miedo
A que lo que no tengo, desaparezca

Efímero


Como las mañanas en las que despiertas y quieres volver a dormir para seguir soñando. Vuelves a dormir y el sueño nunca es el mismo, porque es efímero el sentimiento de perfección que sabes que en la vida real no sucede. La mañana de hoy pareció un sueño, pero por primera vez fue real. Despertamos juntos, y salimos a la calle, hacia frío y me puso su chamarra, me ofreció su brazo y caminamos sin rumbo en las calles del centro de la ciudad. Vi el reflejo de nosotros en una ventana grande y nos veíamos felices, yo con mi vestido azul y su chamarra café, mis tacones me empezaron a calar. El con sus tatuajes y su sonrisa. Nos paramos en una tienda china donde vendían juguetes de plástico baratos y compre unas pantuflas para poder seguir caminando, mientras el se emocionaba con los juguetes. Su edad se me olvido por un instante. La ciudad que veo a diario era distinta, la gente nos miraba y yo descifraba sus pensamientos. Los viejos nos miraban con envidia de vernos sin preocupación. Llegamos a un restaurante y nos reímos de mis pantuflas antes de entrar. Nos sentamos, comimos lo mismo, volvimos a reír por casi todo. No necesitábamos muchas palabras, no lo conozco y no me conoce y aun así, hoy protagonizamos la realidad de vivir, aunque mañana se acabe, lo que es el amor.

Carta abierta a Juarez

El miedo quedo en el pasado. Lo que siento es pavor. Lo que antes era temor a lo que escuchaba de lejos ahora es tensión latente del peligro que atestiguo. Poco a poco los malos se acercan a los buenos. Ya no es una guerra entre narcos. Es una guerra contra la vida, contra la tranquilidad. Las victimas somos todos. Nos hemos convertido en prisioneros por un pecado que no hemos cometido. Vivimos encadenados a la preocupación constante. Yo se que en un futuro pasaremos a la historia como una sociedad digna de ser estudiada por la sociología y la psicología mundial porque a raíz de esto somos diferentes. Todos tenemos miedo. Despertamos y dormimos intranquilos. Manejamos y venimos pensando en tácticas de supervivencia en caso de un ataque, viendo el retrovisor con nervios si otro carro se acerca demasiado. Lo que antes era un limosnero para nosotros se ha convertido en un posible asaltante. Madres y Padres se han convertido en negociadores de secuestros. Los lugares honestos que frecuentábamos para un café con los amigos están cerrados, sin letreros, por no pagar cuotas. Cada calle de nuestra ciudad esta manchada de sangre y de abandono. Vivimos en una ciudad donde matar es más fácil que conseguir trabajo, donde la droga reina sobre la justicia, donde la vida no vale nada. Ya es rutina ver las cabezas de los diarios con imágenes cada día más terribles, con cifras de asesinatos cada vez más sorprendentes y con detalles cada vez más brutales. Estamos en la mira del mundo, pero solo como un mórbido espectáculo, muchos hablan y critican, pero pocos hacen. Me encantaría saber que podemos hacer los atrapados, y si ya sabemos, ¿que estamos esperando? Si el miedo ya lo tenemos, el peligro esta afuera de la puerta de nuestra casa. ¿Que excusa tenemos para seguir cruzados de brazos?


**Foto: Juarez without the myth exhibit 2006.

Expectativas de cambio


Son unas y otras, enteras y rotas. Expectativas sin palabras, vividas por los que las callan, unos le llaman fe, otros, esperanza.

Nosotros el refugio de los ciegos que tienen vista. No es ser ateo, ni pesimista, pero el cambio no cae del cielo, sino se crea, se hace, se arma. A veces no se logra pero en algo se avanza.


I got my hands real dirty for this one

My latest handmade artwork:

Protagonista de mi pesadilla



Los pasillos con piso de mármol negro reflejaban la luz de los candelabros dorados que colgaban del techo alto, las escaleras eléctricas contrastaban con la elegancia clásica del lugar. El ambiente se sentía calido con olor a velas encendidas, todo estaba tranquilo, casi no había gente mas que nosotras dos.


Justo cuando iba a voltear a decir algo sonaron unas alarmas y una voz de mujer casi robótica anuncio por bocinas altas el comienzo, así de tajante: alerta, alerta a punto de comenzar. Voltee a mi alrededor y todos empezaron a correr. Tomamos las escaleras hacia abajo y salimos huyendo del lugar sin saber en realidad porque huíamos.


Afuera se veía el caos, vi a varios hombres vestidos de negro con rostros borrosos golpeando y arrastrando del pelo a varias mujeres. Algunos intentaban subirse a sus carros para huir, pero los carros estaban incendiados. El piso se desmoronaba, el ambiente se veía gris oscuro. El olor agradable se había tornado en olor a quemado. El polvo no nos permitía ver claramente. Se escuchaban gritos, plegarias y balazos, aunque jamás vi armas.


No tuve tiempo de descifrar lo que sucedía, lo que si sabía era exactamente a donde ir a refugiarnos. Entre toda la destrucción logramos correr varias cuadras intactas de la violencia a nuestro alrededor. Al fin encontré el edificio que buscaba, jamás lo había visto, sin embargo me daba un sentimiento muy familiar. Era de 13 pisos, no los conté, solo supe que eran 13 y que tenía que subir hasta el séptimo piso.


El edificio estaba viejo y deshabitado y recuerdo subir las escaleras de cada piso con falta de aire y con miedo, me temblaban las rodillas, escuchaba que los gritos se acercaban. Solo éramos nosotras dos, al llegar al séptimo piso me di cuenta de que era un manicomio abandonado, lo descifre porque había batas percudidas en el piso, colchones viejos y un olor a medicina.


Encontré un closet donde supe debíamos escondernos, teníamos que guardar silencio. Temía que nuestra respiración alterada nos delatara. Escuche pasos, ya estaban dentro, el closet estaba entre abierto, estábamos hechas bola abrazadas, y escuche el chillido de la puerta. Se abrió lentamente y solo alcancé a ver unas botas negras y sus pasos se acercaban cada vez mas, mi corazón estaba a punto de explotar.


Solo escuche la voz de un hombre que me llamo por mi nombre y me dijo: Ya terminamos. Desperté y me di cuenta que yo había ordenado esa destrucción. Me dio más miedo despertar que seguir dormida.






Solo Yo


Estar solo y aceptarlo sin el miedo a la soledad, decir tengo a un solo amigo y saber que hablas de ti mismo y de lealtad, reconocer que en la noche al llorar solo tú te puedes consolar. Pero es difícil de confesar, estoy solo y no tengo a nadie más.


El aire que respiro sale de mi cuerpo y entra en el de los demás y aun así no hay conexión, más que la falsa pregunta diaria de: “¿Hola, como estas?”


Y mientras los demás se mienten poniendo nombres de sus amigos en listas falsas, yo estoy solo y aun así me sobra compañía, de la que no juzga, de la que conforta y nunca falla, porque aunque esté solo, estaré siempre conmigo, solo yo, mi mejor amigo.

Tacha


Le di vueltas a mi discurso y al fin encontré las palabras perfectas. Lo más difícil sería verme casual, acercarme de una manera “natural.”

---Hola, ¿Tu trabajas en una librería, no?

--- Trabajaba, ya no, ¿Como te llamas?

---Alejandra y ¿Tu?

---Ismael

---Ah mucho gusto, este, eh, ¿Eres del DF? O ¿Por qué tienes ese acento tan diferente?

---Ah es que me eché una tacha.

---OK, bueno, nos vemos.

Dentro de las muchas vueltas que le dí, nunca me prepare para una respuesta así, mejor me fui. Y así de sencillo, una vez más un intento fallido. Creí que mi ideal se pondría en paralelo a la realidad. Y no fue así, pero gracias a este dialogo absurdo, a pesar de todo me divertí.

Escritos


Ojeras




Descubrí que mis ojeras dicen mucho de quien era. Muestran el cansancio del que pocas veces me di cuenta.

Hoy mi rostro es el que carga con las huellas más severas. Las tristes, las bellas, las memorias que no recuerdo pero frente al espejo puedo verlas. Son esas marcas debajo de mis ojos la sombra de mi esencia: oscura, orgullosa, rebelde a desaparecer.

Las pudiese cubrir, tal como lo he hecho tantas veces con mi sentir, pero es mejor dejarlas al descubierto. Siempre he preferido poner en segundo lugar mi apariencia que a mi intelecto.

Mis ojeras dicen mucho de quien era, relatan la historia de mis noches sin dormir, de mi insomnio, mis pesadillas y mi miedo a morir. Debajo de mis ojos esta la prueba de que escogí encontrar paz por medio de la guerra.

Siempre preguntándome a donde iba y quien era. Mientras otros dormían, yo fumaba y pensaba y quería arreglar al mundo y me cansaba. Dormía poco y una vez más me levantaba. Vivía más y más preguntaba. Mis ojos se abrían, mis ojos se cerraban. Y así la historia de cómo mis ojeras se formaban. A veces grises, otras veces moradas, siempre el adorno de mi rostro que cambiaba.

Mis ojeras dicen mucho de quien era, cuando al sentir el frio por debajo de la puerta sentía que iba a amanecer, y en vez de descansar seguía yo sin que hacer. Nunca cesaron mis ganas de pelear, de convertir conciencias y a otros inspirar. Cuando me di cuenta de que los demás nunca van a cambiar, mis ojeras se empezaron a profundizar.

Pero mis ojos nunca perdieron su brillo. Mis ojeras son a mis ojos como un vestido sencillo engalanado por un bello abrigo. Son dos medias lunas realzando a dos estrellas, que ya no brillan como antes pero llevan luz eterna. Mis ojeras dicen mucho de quien era, y mientras mis ojos se sigan abriendo, mis ojeras algún día les contaran la historia entera.

New Art


Tortuga Asesina


Pez


Corazon


Monita Chiapaneca


Pajagato


Borrego Triste


El Payaso Mardigrass


Skull


Cowbull


Confused scorpion


Untitled I


Mask


Monster


Unfit ties

Novios















Perico