Son unas y otras, enteras y rotas. Expectativas sin palabras, vividas por los que las callan, unos le llaman fe, otros, esperanza.
Nosotros el refugio de los ciegos que tienen vista. No es ser ateo, ni pesimista, pero el cambio no cae del cielo, sino se crea, se hace, se arma. A veces no se logra pero en algo se avanza.