Los pasillos con piso de mármol negro reflejaban la luz de los candelabros dorados que colgaban del techo alto, las escaleras eléctricas contrastaban con la elegancia clásica del lugar. El ambiente se sentía calido con olor a velas encendidas, todo estaba tranquilo, casi no había gente mas que nosotras dos.
Justo cuando iba a voltear a decir algo sonaron unas alarmas y una voz de mujer casi robótica anuncio por bocinas altas el comienzo, así de tajante: alerta, alerta a punto de comenzar. Voltee a mi alrededor y todos empezaron a correr. Tomamos las escaleras hacia abajo y salimos huyendo del lugar sin saber en realidad porque huíamos.
Afuera se veía el caos, vi a varios hombres vestidos de negro con rostros borrosos golpeando y arrastrando del pelo a varias mujeres. Algunos intentaban subirse a sus carros para huir, pero los carros estaban incendiados. El piso se desmoronaba, el ambiente se veía gris oscuro. El olor agradable se había tornado en olor a quemado. El polvo no nos permitía ver claramente. Se escuchaban gritos, plegarias y balazos, aunque jamás vi armas.
No tuve tiempo de descifrar lo que sucedía, lo que si sabía era exactamente a donde ir a refugiarnos. Entre toda la destrucción logramos correr varias cuadras intactas de la violencia a nuestro alrededor. Al fin encontré el edificio que buscaba, jamás lo había visto, sin embargo me daba un sentimiento muy familiar. Era de 13 pisos, no los conté, solo supe que eran 13 y que tenía que subir hasta el séptimo piso.
El edificio estaba viejo y deshabitado y recuerdo subir las escaleras de cada piso con falta de aire y con miedo, me temblaban las rodillas, escuchaba que los gritos se acercaban. Solo éramos nosotras dos, al llegar al séptimo piso me di cuenta de que era un manicomio abandonado, lo descifre porque había batas percudidas en el piso, colchones viejos y un olor a medicina.
Encontré un closet donde supe debíamos escondernos, teníamos que guardar silencio. Temía que nuestra respiración alterada nos delatara. Escuche pasos, ya estaban dentro, el closet estaba entre abierto, estábamos hechas bola abrazadas, y escuche el chillido de la puerta. Se abrió lentamente y solo alcancé a ver unas botas negras y sus pasos se acercaban cada vez mas, mi corazón estaba a punto de explotar.
Solo escuche la voz de un hombre que me llamo por mi nombre y me dijo: Ya terminamos. Desperté y me di cuenta que yo había ordenado esa destrucción. Me dio más miedo despertar que seguir dormida.