Es difícil aceptarlo, tengo que creer que es para el bien de ambos. Pero aun no puedo, porque la nostalgia es mucha y mi tristeza magna. Me duele, me calan mis lágrimas, me entra la desesperación y me confundo. Me haría sentir mejor saber que no soy la única que sufre por sus errores y por estas lecciones de vida tan sabias pero tan duras. Deséame suerte, ánimo y paz. Recuérdame con cariño y jamás con rencor, si estuviste en mi vida, se que Dios te escogió y que en ese lapso cumpliste tu misión, de darme esperanza y alimentar mi vida con amor. Sanémonos pues. Expresándote esto, estoy dando mis primeros pasos en un camino que me aleja de ti pero es necesario. Nos vemos del otro lado, cuando al fin nuestros corazones hayan sanado y solo queden sonrisas por los recuerdos bellos y no más lágrimas, ni ningún rastro de lo malo.